Podía haber llevado unas botellitas de vino, o haber comprado algún postre... pero en esta ocasión, como hace mucho que no nos veíamos, antes incluso que empezase mi atracción por el dulce, pensé que tenía que llevar una tarta rica. Y no es por promocionarme (que también ;) sino porque ¡me hacía ilusión que vieran y probaran las cositas dulces que hago!
Pensando en el motivo de la tarta, fui al mercado y ví una crema de turrón "Antiu Xixona" y, aunque el turrón blando no es mi preferido había que arriesgarse y probar. La crema resultó no ser nada empalagosa y tener un ligero tono amargo de almendra, por lo que resultó estar muy buena y decidí que iba a ser el ingrediente central de mi tarta.
Como estaba animada en mi cocina y estaban teniendo tanto éxito los polvorones, me dije que iba a hacer unos pocos para que los prueben.... y como también llevaba tiempo pensando en hacer unos roscos de vino (que son mi debilidad en las fiestas, junto con los alfajores --los buenos, no esos que llevan cacahuete ;--) pues también me puse manos a la obra con los roscos.
La receta para hacer los roscos la encontré recomendada en Internet pero creo que no es la mejor receta porque se quedaron un pelín duros. Me surgieron muchas dudas sin respuesta ¿habrá que sacarlos antes del horno? ¿echar menos especias? no se, tengo que encontrar otra receta, así que en cuanto la encuentre y haga unos roscos de vino deliciosos, compartiré con vosotros la receta.
Ya solo me quedaba montar la decoración de la tarta y pensé incluso en decorarla con adornos navideños (llegué a hacer unas plantillas de hojas de acebo que me quedaron muy auténticas) pero ya eran las 11 de la noche, estaba muy cansada y tenía que acabar... es que el ¡dulce es muy exigente!
Aquí os he dejado unas fotos de la tarta, los polvorones, los roscos de vino y unos simpáticos personajes que son la mascota de la entrada jijiji...
Entrada dedicada a Claudia, Angela, Erika y Luna... ¡las 4 bellezas del día!